miércoles, 18 de mayo de 2016
sábado, 12 de marzo de 2016
Qué es la Literatura
sábado, 3 de noviembre de 2012
Batman: The Dark Knight Rises, tras la máscara
No se podía esperar menos de Nolan. Cintas como Memento u Origen, donde se plantean problemas de la
mente, de la memoria en la primera y, épicamente, del recuerdo en la segunda;
han hecho de él un director que brilla con luz propia por la manera personal de
tratar sus películas: Con una carga psicológica, el otro lado del ser humano.
Dejar una trilogía en manos de Nolan, una trilogía del héroe de un cómic, es
algo que se espera ¿Cómo lo resuelve un director serio, que pone en manifiesto
el lado humano, psicológico de sus personajes? ¿Optaría por la ficción
exagerada de Burton? ¿Cómo se tomaría la ficción de un cómic? Con cierto realismo, si no fuera por la capa y la siempre oscura
Gotham; un realismo que nos permite llegar incluso a la carga política de la
que Zizek escribe. Otra cosa a destacar del título es la capacidad de Nolan de
escapar al héroe de la máscara y presentarnos a personajes con dilemas éticos.
Wayne llega incluso a antihéroe. La humanización de Batman, del héroe, la no
idealización de los personajes sitúa a la trilogía en cine de vanguardia.
En la tercera entrega, Ocho años después de los sucesos de
Joker, se ve a un Wayne autoexiliado en su propiedad. Su inversión en una
planta generadora de energía fue cerrada por traer consigo el peligro de una
explosión nuclear. Aparece Miranda, quien quiere apoyar a Wayne en su trabajo
filantrópico y su regreso a la sociedad. Después de la muerte de Dent, quien ya
se ha vuelto un mito, el mito de la moralidad, el comisario Gordon no se siente
preparado (o siente que la ciudad no lo está) para decir la verdad. La mentira
sobre la culpa que recae en Batman sigue vigente. El “villano” aparece
encarnado en Bane, otro miembro de la Liga de las Sombras, quien se encarga de enfrentar
directamente a Wayne mediante la Wall Street, donde reduce su riqueza. Wayne le
da el liderazgo de sus empresas a Miranda y vuelve a ser Batman. Bane lo reduce
y lo encierra en una prisión profunda de donde cuentan, solo un niño pudo salir
y se presume a lo largo de la cinta que fue Bane. Destaca también Kyle, la gata
ladrona que roba solo a los ricos y traiciona a Batman al entregárselo a Bane.
Con Wayne encerrado, Bane toma el poder de Gotham, se apoya
en una nota de Gordon donde confesaba la verdad sobre Dent. Al caerse el mito
de la moralidad que éste encarnaba, Bane libera a los prisioneros bajo la Ley
Dent. Y empieza una revuelta y acorrala a las fuerzas del orden en túneles
subterráneos. Bane también logra poseer
la planta generadora de energía de la compañía de Wayne, convertida ahora en
arma nuclear. Luego de intentos fallidos, Wayne logra salir de su profunda
prisión. Al ir al rescate de Gotham se enfrente a Bane, pero se ve traicionado
por Miranda quien lo apuñala y lo deja herido. Se devela que no fue Bane quien
logró salir de la prisión, sino Miranda, hija de Al Ghul, ex líder de la Liga
de las Sombras. Más bien Bane fue quien la ayudó, dejándose golpear por quienes
querían impedírselo. Kyle, la gata, ahora se une a las fuerzas del orden y
ayuda a Batman.
Finalmente, al más puro estilo mesiánico, Batman se inmola
trasladando el arma nuclear de Gotham al mar y para pintar más la figura, luego
de su presunta muerte, se le ve tal como Alfred se lo imaginó, con una
compañera y a colores.
La cinta no es decepcionante, considerando la carga que
tenía encima: dos entregas previas épicas. Desde las primeras secuencias, se
deja notar una fotografía memorable. El tiempo es justo, casi tres horas. La
historia va acompañada por la banda sonora de Hans Zimmer, con su talante wagneriano
y silenciosamente omnipresente.
Pero es necesario adentrarnos un poco en los significados
que Batman encierra. Recordemos la segunda entrega con un Ledger relevante, a
cuyo personaje (Joker) Zizek, no dudó en compararlo con Assange: “El Joker
quiere revelar la verdad detrás de la máscara, convencido de que esto va a
destruir el orden social”. Claro está, los Wikileaks y la máscara detrás de quienes
manejan el orden social, la verdad que tras ello se esconde. Y, es cierto: “la moraleja tras la película
es que la mentira es necesaria para mantener la moral pública”.
Hay una nueva moraleja occidental en la tercera entrega, una
analogía entre la revuelta de Gotham y el movimiento OWS (Occupy Wall Street),
un mantenimiento del orden social, un Bane profundo y un Wayne mesiánico.
![]() |
| Fuente: The Guardian |
Al margen de ello, es cierto que The Dark Knight Rises tiene una carga ideológica significativa; pero
no es la única cinta. No es extraño que en el cine occidental se haya
combatido, primero con un demente perverso y luego con un terrorista sin límites
para mantener el orden. Lo que diferencia a Batman es que el terror, encarnado
en Bane, no se lleva solo a cabo por él, los revoltosos no son anónimos,
extranjeros; sino se sitúan dentro de la misma ciudad y son la gran mayoría, su
tarea es derrocar las élites de la sociedad, incluso realizan juicios populares
donde las únicas sentencias son la vida
o la muerte. La imagen es clara. Bane es, también, un hombre motivado por el
amor, en oposición a Wayne, lo que
profundiza Zizek con una comparación del Che. Además, tiene el poder de manejar
masas, he ahí su principal amenaza.
Batman refleja tiempos actuales. Evidentemente Nolan se
sostiene en la ficción para decidir las analogías. La cinta posee personajes
con dilemas éticos, resoluciones peligrosas, una inmolación y un público que lo
asume.
jueves, 26 de abril de 2012
Haneke: La Pianista
Hay otro cine que esquiva lo moral y se acerca a lo
real, que llega al borde del abismo, sin inquisiciones, un cine posmoderno. Funny Games es una “poesía” a la
violencia pura, es una cinta insoportable que nos dispone a otras formas y un director
con capacidad de no fingir, ser sincero, perturbar conciencias y remover
estómagos. Haneke es particular, un
director sin concesiones, en su recorrido está también La Cinta Blanca, un film que muestra una sociedad enferma dentro de
una moral protestante.
La pianista
es una obra escrita por Elfrid Jelinek (Nobel 2004), la primera que Haneke lleva
al cine; no en su totalidad. Toma la
relación “amorosa” de Erika (Isabelle Huppert) y Walter (Benoît Magimel). La
historia se desarrolla en Viena. La difícil relación-- que en el transcurso se
vuelve aberrante-- que vive Erica y su madre (Annie Girardot) es la primera
puesta en escena y la semilla para el desarrollo de la personalidad anormal de
Erica. Una madre posesiva con una hija que ya bordea los cuarenta es un hecho
suficiente para abordar un personaje particular: Erica es una profesora de
piano rígida y políticamente correcta, pero también es una mujer con
experiencias voyeurísticas, consumidora de cintas pornográficas que llega
incluso a experiencias autopunitivas. Su desdeñable vida se ve interrumpida por
Walter, un pianista que incluso se matricula en sus clases para ganarse a su
maestra, quien al acceder le propone sus
deseos a través de una carta, estropeando así la relación.
Es una forma de contrato, un indicativo del masoquismo
del que escribe Deleuze: “…contratos que
los formalicen, que los verbalicen; y las cosas deben ser dichas, prometidas,
anunciadas, cuidadosamente descriptas antes de consumarse” (Gilles Deleuze. Presentación de Sacher–Masoch. Lo frío y lo cruel. 1967).
Allí una descripción exacta de la carta que Erica le escribe cuidadosamente a
Walter; pero la promesa, el contrato no se consuma, ninguno de los dos puede
ejercer “el amor” a su manera. Walter actúa, inicialmente, con normalidad; pero
Erica pone sus reglas. El contrato fracasa, Walter ve un monstruo (el Bello y
la Bestia). Finalmente (spoiler) a él
no le importa; ella llega a sentir y su sentimiento la lleva a romper el
contrato y someterse ahora a sus condiciones; pero mostrar su malsano lado
sexual le cuesta el interés de Walter, quien finalmente se revela y acaso toma esta
situación como un reto; aunque con una metamorfosis severa: la viola; se
consuma un cumplimiento inesperado y tergiversado de los deseos de Erica.
Al cerrar, ella ve a Walter con otra mujer y se
presenta esa escena antológica que cierra magistralmente Huppert (su actuación le
valió un Cannes) con esa daga que se introduce profundamente en el pecho, pero
sin llegar jamás al corazón. Un simbolismo de la diferencia entre carne y alma.
La música es tratada de manera muy personal: Se
muestra por su ausencia, no es un compensador de las debilidades fotográficas
(según concepción del propio Haneke), se oye solo como parte de la acción. Y es
cierto que a Haneke las imágenes le bastan. Además, hay una muestra de lo que
la sociedad conservadora valora como arte: una pieza tocada sin alma. Los
recitales de Erica son aplaudidos por esa deshumanidad que elige la forma.
La pianista
es un film sincero y provocador
sábado, 24 de diciembre de 2011
Manuel Z. Camacho y la Escuela de Utawilaya
El problema de la educación peruana responde a muchos factores, tanto políticos, sociales y económicos. La Constitución reconoce a las diversas culturas de nuestro país, pero las aulas muestran otra realidad. La educación peruana ha sido y es un instrumento de alienación donde la lengua española es impartida como un idioma dominante ante la lengua materna del niño. La imposición de un solo modelo educativo (que no recoge experiencias como la de Stahl o Camacho, sino de países con realidades distintas) es, como lo afirma Padilla (1995), no solo nociva para la educación, sino antidemocrática.
Una de las experiencias de educación multilingüe y reinvindicativa, la llevó a cabo Manuel Z Camacho. Es con la edificación de los propios indígenas, bajo la dirección de Camacho, que surge la escuela de Utawilaya. Una escuela que pretendía garantizar el derecho del pueblo aimara a educarse en la perspectiva de su propio universo cultural y simbólico (Gallegos: 1995)
Manuel Z Camacho es el nombre adoptado por el indio Manuel Allqa Cruz. Nació el 25 de diciembre en Cutimbo en el departamento de Puno. Su padre fue Benedicto Allqa y su madre Eulalia Cruz Camacho. Cursó sus estudios primarios en el departamento de Moquegua y conoció a un sacerdote apellidado Zúñiga, A los 16 años conoce al italiano Iscardi quien lo lleva a Lima y luego a Los Estados Unidos. A su regreso a Moquegua se enfila con montoneros que luchaban contra gamonales. Es por eso que luego adopta ese apellido. Camacho es el apellido materno de su madre. (Merling: 1996).
Viaja también a Chile, conoce a los adventistas y regresa a su tierra. Toma conocimiento de que su hogar fue invadido por los gamonales con el amparo de la ley y se va a vivir con su madre a Utawilaya, en Platería, donde funda una escuela. Luego recibe el apoyo de la Misión Adventista por medio del pastor Stahl con quien trabaja, pero a quien finalmente deja por considerar la religión adventista alienante (Gallegos:1995). Manuel Z Camacho estuvo algunas veces en la cárcel por impulsar la educación rural, pese a esto continuo trabajando con su proyecto de educación.
En los escritos de Manuel Z Camacho: “La escuela de Utawilaya”, recogidos por Luis Gallegos (1995). Manuel Z Camacho realiza una descripción de la situación en que se vivía en Puno.
El maestro llega a Puno a fin de asentarse otra vez en su hogar, pero éste es ocupado por los gamonales. Busca a su madre y la encuentra en Utawilaya. Al enterarse los campesinos de su estadía y su cultura. Acuden a él para consultarle diversos temas. El maestro incluso viaja a distintos lugares para curar enfermos. En sus escritos, Z. Camacho hace también una descripción del manejo del sistema social en Puno: “Muchas veces pensé y llegué a la conclusión de que en el departamento de Puno aún se vive en la época de la colonia con su autoridades, sus encomenderos y el sistema de maltratos y abusos que cometen éstos a los indios de las parcialidades. Estas autoridades son los directos descendientes de los colonizadores españoles” (Gallegos: 1995). Como se ve, en nuestro departamento existía una polaridad extrema entre indígenas y gamonales.
Cabe resaltar también las descripciones que el maestro realiza sobre las sublevaciones de indios: Al fundar un pueblo, cada ayllu debía construir un edificio. Al ayllu Llusta le tocaba edificar el calabozo; se rehusaron porque no quería construir el lugar donde serían castigados. En esta revuelta murió un indio. Otra sublevación se desató en 1903, en el pueblo de Pomata. Instigada por el cura Valentín Paniagua. Esta revuelta fue sofocada por el ejército. Manuel Z Camacho afirma no haber participado en esta revuelta, pero fue acusado y puesto en la cárcel por dos años. Allí recibió apoyo del Mayor Teodomiro Gutiérrez y el intelectual Manuel Gonzáles Prada.
Además A. Camacho hace hincapié en la reciprocidad andina y el mundo mítico de los aimaras.
Los inicios de la Escuela de Utawilaya se ubican en el año de 1901, cuando se emprende su edificación junto con los aimaras. El aula tenía 4 ventanas y una puerta grande. Empezó a funcionar en 1902 con 70 niños y 80 adultos. La escuela empezó a funcionar en junio porque es el mes en que los campesinos se desocupan de sus labores agrícolas.
Los principios fundamentales en que se sustenta la escuela de Utawilaya, según lo afirma el propio Manuel Z. Camacho, son los siguientes:
- La escuela de Utawilaya debe garantizar el derecho del pueblo aimara a educarse en la perspectiva de su propio universo cultural y simbólico.
- Es una escuela indígena y reivindicacionista para superar el gamonalismo.
- Nuestra realidad servirá de motivación para plantear, programar y ejecutar las acciones del conocimiento, de la lectura y la escritura, así como para la reflexión acerca de la situación del campesino.
- La escuela será el hogar de los campesinos, donde concurrirán a consultar y discutir los problemas que les aqueje y por supuesto, encontrar soluciones posibles.
- Por eso, la escuela – nuestra escuela –, primeramente enseñará a organizar la comunidad para la producción, la protección de la salud y defensa frente a la agresión de los gamonales.
- Solamente relacionando el aprendizaje de la lectura y la escritura con las actividades agropecuarias y las artesanías, se podrá superar el hastío y la modorra que conducen a la deserción.
- En nuestra escuela, el diálogo acerca de la historia, no de la historia oficial, la religión, la economía, será permanente, con la finalidad de generar una reflexión acerca de la marginación y explotación del campesino
- Nuestra escuela debe organizarse conforme a la realidad de la comunidad andina, por eso debe utilizarse el idioma aimara para entender mejor la herencia colonial y, luego superarla hasta reencontrar la identidad aimara.
- Sabemos que la educación en manos de los gamonales es un instrumento de dominación, por eso nuestra escuela será una garantía para acabar con los abusos de los hacendados, autoridades y tata-curas
Como se puede observar; Manuel Z Camacho se adelantó a su tiempo, no en vano es citado por universidades de todo el mundo como un modelo de escuela rural. Es la primera escuela bilingüe instaurada en el Perú. Además cabe resaltar su carácter reinvindicacionista, pues tenía como fin revalorar nuestra cultura y, por medio de la educación, generar una reflexión en el aimara para eliminar la explotación.
La escuela de Utawilaya se convirtió en un centro de sabiduría, a donde acudieron gran cantidad de campesinos quienes posteriormente se convirtieron en maestros de sus propias comunidades. Al poco tiempo empezaron a funcionar escuelas similares. Los tata-curas lucharon contra la educación de los aimaras, pues afirmaban que estaban destinados a servir los gamonales. Pasado un tiempo Manuel Z. Camacho trabaja junto a la Misión Adventista impulsada por Fernando Stahl, quien fundó varias escuelas con licencia del alcalde de Puno. El maestro renunció a la religión adventista por sus ideas ajenas, pues las religiones hacían creer que todo era obra de Dios y debíamos vivir callados y resignados, según sus propias afirmaciones.
BIBLIOGRAFÍA
- Gallegos, L. (1995). La Escuela de Utawilaya: Manuel Z Camacho - 1902. Puno: Ministerio de Agricultura.
- Intercultural, P. C. (Octubre de 1998). Educación Bilingue Intercultura. Experiencias y Propuestas. Huancayo: Proyecto Proforma.
- Merling, A. (1996). Breve Historia de la Educación Adventista en el Perú 1898 – 1996. Lima: Editorial Imprenta Unión, 1996.
- Quilla, E. (31 de Enero de 2010). La primera escuela Rural Manuel Z. Camacho. Los Andes.
Una de las experiencias de educación multilingüe y reinvindicativa, la llevó a cabo Manuel Z Camacho. Es con la edificación de los propios indígenas, bajo la dirección de Camacho, que surge la escuela de Utawilaya. Una escuela que pretendía garantizar el derecho del pueblo aimara a educarse en la perspectiva de su propio universo cultural y simbólico (Gallegos: 1995)
Manuel Z Camacho es el nombre adoptado por el indio Manuel Allqa Cruz. Nació el 25 de diciembre en Cutimbo en el departamento de Puno. Su padre fue Benedicto Allqa y su madre Eulalia Cruz Camacho. Cursó sus estudios primarios en el departamento de Moquegua y conoció a un sacerdote apellidado Zúñiga, A los 16 años conoce al italiano Iscardi quien lo lleva a Lima y luego a Los Estados Unidos. A su regreso a Moquegua se enfila con montoneros que luchaban contra gamonales. Es por eso que luego adopta ese apellido. Camacho es el apellido materno de su madre. (Merling: 1996).
Viaja también a Chile, conoce a los adventistas y regresa a su tierra. Toma conocimiento de que su hogar fue invadido por los gamonales con el amparo de la ley y se va a vivir con su madre a Utawilaya, en Platería, donde funda una escuela. Luego recibe el apoyo de la Misión Adventista por medio del pastor Stahl con quien trabaja, pero a quien finalmente deja por considerar la religión adventista alienante (Gallegos:1995). Manuel Z Camacho estuvo algunas veces en la cárcel por impulsar la educación rural, pese a esto continuo trabajando con su proyecto de educación.
En los escritos de Manuel Z Camacho: “La escuela de Utawilaya”, recogidos por Luis Gallegos (1995). Manuel Z Camacho realiza una descripción de la situación en que se vivía en Puno.
El maestro llega a Puno a fin de asentarse otra vez en su hogar, pero éste es ocupado por los gamonales. Busca a su madre y la encuentra en Utawilaya. Al enterarse los campesinos de su estadía y su cultura. Acuden a él para consultarle diversos temas. El maestro incluso viaja a distintos lugares para curar enfermos. En sus escritos, Z. Camacho hace también una descripción del manejo del sistema social en Puno: “Muchas veces pensé y llegué a la conclusión de que en el departamento de Puno aún se vive en la época de la colonia con su autoridades, sus encomenderos y el sistema de maltratos y abusos que cometen éstos a los indios de las parcialidades. Estas autoridades son los directos descendientes de los colonizadores españoles” (Gallegos: 1995). Como se ve, en nuestro departamento existía una polaridad extrema entre indígenas y gamonales.
Cabe resaltar también las descripciones que el maestro realiza sobre las sublevaciones de indios: Al fundar un pueblo, cada ayllu debía construir un edificio. Al ayllu Llusta le tocaba edificar el calabozo; se rehusaron porque no quería construir el lugar donde serían castigados. En esta revuelta murió un indio. Otra sublevación se desató en 1903, en el pueblo de Pomata. Instigada por el cura Valentín Paniagua. Esta revuelta fue sofocada por el ejército. Manuel Z Camacho afirma no haber participado en esta revuelta, pero fue acusado y puesto en la cárcel por dos años. Allí recibió apoyo del Mayor Teodomiro Gutiérrez y el intelectual Manuel Gonzáles Prada.
Además A. Camacho hace hincapié en la reciprocidad andina y el mundo mítico de los aimaras.
Los inicios de la Escuela de Utawilaya se ubican en el año de 1901, cuando se emprende su edificación junto con los aimaras. El aula tenía 4 ventanas y una puerta grande. Empezó a funcionar en 1902 con 70 niños y 80 adultos. La escuela empezó a funcionar en junio porque es el mes en que los campesinos se desocupan de sus labores agrícolas.
Los principios fundamentales en que se sustenta la escuela de Utawilaya, según lo afirma el propio Manuel Z. Camacho, son los siguientes:
- La escuela de Utawilaya debe garantizar el derecho del pueblo aimara a educarse en la perspectiva de su propio universo cultural y simbólico.
- Es una escuela indígena y reivindicacionista para superar el gamonalismo.
- Nuestra realidad servirá de motivación para plantear, programar y ejecutar las acciones del conocimiento, de la lectura y la escritura, así como para la reflexión acerca de la situación del campesino.
- La escuela será el hogar de los campesinos, donde concurrirán a consultar y discutir los problemas que les aqueje y por supuesto, encontrar soluciones posibles.
- Por eso, la escuela – nuestra escuela –, primeramente enseñará a organizar la comunidad para la producción, la protección de la salud y defensa frente a la agresión de los gamonales.
- Solamente relacionando el aprendizaje de la lectura y la escritura con las actividades agropecuarias y las artesanías, se podrá superar el hastío y la modorra que conducen a la deserción.
- En nuestra escuela, el diálogo acerca de la historia, no de la historia oficial, la religión, la economía, será permanente, con la finalidad de generar una reflexión acerca de la marginación y explotación del campesino
- Nuestra escuela debe organizarse conforme a la realidad de la comunidad andina, por eso debe utilizarse el idioma aimara para entender mejor la herencia colonial y, luego superarla hasta reencontrar la identidad aimara.
- Sabemos que la educación en manos de los gamonales es un instrumento de dominación, por eso nuestra escuela será una garantía para acabar con los abusos de los hacendados, autoridades y tata-curas
Como se puede observar; Manuel Z Camacho se adelantó a su tiempo, no en vano es citado por universidades de todo el mundo como un modelo de escuela rural. Es la primera escuela bilingüe instaurada en el Perú. Además cabe resaltar su carácter reinvindicacionista, pues tenía como fin revalorar nuestra cultura y, por medio de la educación, generar una reflexión en el aimara para eliminar la explotación.
La escuela de Utawilaya se convirtió en un centro de sabiduría, a donde acudieron gran cantidad de campesinos quienes posteriormente se convirtieron en maestros de sus propias comunidades. Al poco tiempo empezaron a funcionar escuelas similares. Los tata-curas lucharon contra la educación de los aimaras, pues afirmaban que estaban destinados a servir los gamonales. Pasado un tiempo Manuel Z. Camacho trabaja junto a la Misión Adventista impulsada por Fernando Stahl, quien fundó varias escuelas con licencia del alcalde de Puno. El maestro renunció a la religión adventista por sus ideas ajenas, pues las religiones hacían creer que todo era obra de Dios y debíamos vivir callados y resignados, según sus propias afirmaciones.
BIBLIOGRAFÍA
- Gallegos, L. (1995). La Escuela de Utawilaya: Manuel Z Camacho - 1902. Puno: Ministerio de Agricultura.
- Intercultural, P. C. (Octubre de 1998). Educación Bilingue Intercultura. Experiencias y Propuestas. Huancayo: Proyecto Proforma.
- Merling, A. (1996). Breve Historia de la Educación Adventista en el Perú 1898 – 1996. Lima: Editorial Imprenta Unión, 1996.
- Quilla, E. (31 de Enero de 2010). La primera escuela Rural Manuel Z. Camacho. Los Andes.
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